jueves, 12 de febrero de 2026

Carta abierta a celíacos y personas con discapacidad visual.

 



A las asociaciones de celíacos de Sevilla y de España:


Somos una familia pequeña, pero con grandes retos en este mundo lleno de pruebas y barreras. Somos una pareja con discapacidad visual, yo tengo baja visión. Mi pareja es ciega. Y nuestra hija, de tres años, fue diagnosticada recientemente con enfermedad celíaca.


Desde que recibimos el diagnóstico, nuestra vida cambió. No solo por el impacto emocional que supone saber que tu hija tendrá que seguir una dieta estricta sin gluten toda su vida, sabiendo además por experiencia propia ser diferente en nuestro caso por la baja visión y en el caso de mi hija por la alimentación. Esto conlleva a retos sociales y discriminación a la hora de celebraciones y eventos sociales. Me desvío del tema también nos preocupa algo mucho más cotidiano y, a la vez, abrumador: hacer la compra y las malditas letras pequeñas de los productos.


Para muchas familias, leer una etiqueta es un gesto automático. Para nosotros, es una prueba diaria, un problema…


Los ingredientes están escritos en letras diminutas. Los listados son largos, técnicos y, en ocasiones, confusos. Palabras como “trazas”, “puede contener”, “almidón modificado” o “sin gluten” nos obligan a detenernos. A acercar el envase a escasos centímetros del rostro. A usar lupas. A depender de terceros. Preguntar a personas que seguramente no entienden bien lo que buscas y te ayudan con la mejor intención.


En grandes superficies, donde los productos cambian constantemente de ubicación, encontrar opciones sin gluten se convierte en una auténtica gincana. Para una persona con baja visión o ceguera, la autonomía desaparece en el pasillo de los cereales.

Tras el diagnóstico de nuestra hija, buscamos apoyo e información. Asociaciones como FACE o ASPROCESE o en grupos de WhatsApp de personas con celiaquia. Nos ayudó mucho y encontramos recursos valiosos. Pero descubrimos algo importante: la información sobre qué productos son aptos no siempre es fácilmente accesible para personas con discapacidad visual.


Las listas en PDF no siempre son compatibles con lectores de pantalla. Las aplicaciones existentes no siempre permiten escanear cualquier producto del mercado. Muchas veces dependen de bases de datos limitadas o desactualizadas.


Y cuando tu hija tiene tres años y no entiende por qué no puede comer lo mismo que otros niños, no puedes permitirte un error.

El miedo no es exagerado. La celiaquía no es una moda. No es una elección. Es una enfermedad autoinmune. Un descuido puede provocar dolor, inflamación, malestar y consecuencias a largo plazo. La gente cuando sale el tema preguntan cosas como: ¿Es alérgica? ¿Tiene mucha tolerancia o poca? ¿Si come un poco de gluten no pasa nada, verdad? Es importante dar a conocer la enfermedad para que la gente entienda y no haga este tipo de preguntas.


Como padres con discapacidad visual, ese miedo se multiplica cuando estamos en el supermercado. ¿Hemos leído bien la etiqueta? ¿Ha cambiado la formulación del producto? ¿Este envase es el mismo que el de la semana pasada? ¿Este producto tiene o no tiene gluten?


La carga mental es constante.


No quiero solo quejarme de la situación o nuestros problemas… Por eso queremos proponer algo concreto.


Imaginemos una aplicación accesible, universal, inclusiva:


  • Que permita escanear cualquier código de barras de productos vendidos a nivel nacional.
  • Que confirme de forma clara: “Contiene gluten” o “Producto sin gluten”. Algunos lo tienen claro pero nosotros no y además de genéricos y no genéricos nos gustaría que esté en todos los alimentos o productos de estética.
  • Que lea en voz alta la lista completa de ingredientes.
  • Que advierta sobre posibles trazas.
  • Que esté conectada a una base de datos oficial, actualizada y fiable.
  • Que sea 100% compatible con lectores de pantalla.
  • Que incluya alertas ante cambios en la formulación de productos.



No hablamos solo de comodidad tecnológica. Hablamos de igualdad. Políticos que no paran de hablar de igualdad, pero no luchan por la igualdad de las personas con discapacidad, asociaciones que dicen de luchar por la igualdad y pasa exactamente lo mismo. Aquí todos tenemos que remar en la misma dirección y buscar soluciones a los problemas de los ciudadanos con dificultades, en mi caso mi dificultad es una discapacidad visual. Por eso reivindico accesibilidad a la hora de poder comprar libremente cualquier producto sin gluten y tener toda la información igual que el resto de personas. Además, si esto se llevará a cabo, podría servir para otro tipo de enfermedades, como por ejemplo los intolerantes a la lactosa, al huevo o a cualquier otro tipo de productos.


Una herramienta así no solo ayudaría a personas con discapacidad visual. Beneficiaría a todas las familias con hijos celíacos, a personas mayores, a quienes tienen dificultades de lectura o simplemente quieren una verificación rápida y segura.


Cuando se combinan discapacidad y enfermedad crónica, la vulnerabilidad se duplica.


Nuestra hija depende de nosotros para alimentarse con seguridad. Y nosotros, muchas veces, dependemos de la buena voluntad de empleados o clientes en un supermercado para que nos lean una etiqueta.


Eso no es inclusión real.


La inclusión es poder hacer la compra sin pedir ayuda. Es poder elegir un producto nuevo sin miedo. Es poder actuar con autonomía.


Sabemos que las asociaciones hacen una labor inmensa. Sabemos que los recursos son limitados. Pero también sabemos que pueden ser el motor de un cambio necesario.


Les invitamos a:


  • Impulsar el desarrollo de una aplicación nacional accesible.
  • Colaborar con cadenas de supermercados para mejorar el etiquetado accesible.
  • Incorporar la perspectiva de discapacidad en sus proyectos.
  • Crear guías accesibles en audio o texto accesible.
  • Fomentar el uso de tecnologías inclusivas.
  • Unir fuerzas con asociaciones de consumo y plataformas de personas con enfermedades alimentarias, para dar forma a una aplicación accesible que nos ayude a todos.



Nuestra hija tiene tres años. Tiene toda la vida por delante. Queremos que crezca entendiendo su condición, pero no limitada por ella. Queremos que vea a su manera un mundo que la incluya a ella y a sus padres.


Y queremos poder acompañarla con autonomía, dignidad y seguridad.


Esta no es solo nuestra historia. Es la historia de muchas familias que viven experiencias invisibles: discapacidad y enfermedad, crianza y barreras, amor y preocupación constante.


Ojalá esta carta sirva para abrir conversación.

Ojalá sirva para impulsar soluciones.

Ojalá llegue este mensaje a las personas que, dicen luchar por la igualdad.

Ojalá sirva para que, algún día, una etiqueta deje de ser una barrera.


miércoles, 28 de enero de 2026

Lluvia, viento. Como nos afecta a los ciegos.

 Hoy ha sido uno de esos días en los que salir a la calle se convierte en una prueba constante. No solo por el mal tiempo, sino por todo lo que ese mal tiempo destapa. Lluvia intensa, viento descontrolado, ramas por el suelo, charcos imposibles de calcular. Un día incómodo para cualquiera, pero especialmente duro para quienes tenemos baja visión y, aún más, para personas ciegas como mi pareja, Raquel.


Desde que salimos de casa, cada uno con sus quehaceres, ella para llevar a la niña al colegio y yo para ir al trabajo, el entorno deja de ser fiable. Yo aún distingo formas, contrastes, sombras, en resumen, veo poco, pero lo poco que veo lo utilizo bien y en días como este, lo poco que veo se queda corto… hoy todo se vuelve borroso: reflejos en el suelo mojado, luces que se distorsionan, bordillos que desaparecen bajo el agua, ramas en el suelo, paraguas roto. Lo que normalmente me sirve para orientarme deja de hacerlo. Tengo que ir más despacio, dudando de cada paso. Hoy e sentido hasta un poco de miedo con este temporal.


Para Raquel, la situación es todavía más compleja. El viento rompe las referencias sonoras que ella utiliza para orientarse. Los sonidos vienen de todas partes y de ninguna. El aire empuja, gira el cuerpo, descoloca. Además, no podemos olvidar los problemas de audición, que todavía agrava más la desorientación.El bastón, que es su extensión, su seguridad, hoy tropieza con ramas caídas, se engancha con hojas, resbala en el pavimento mojado. Obstáculos que no deberían estar ahí aparecen sin previo aviso.


Los charcos son una amenaza constante para los dos. Yo no sé si lo que veo es un simple encharcamiento o un desnivel peligroso. Raquel no puede saber su profundidad hasta que ya está dentro. Alcantarillas, baldosas sueltas, bordillos ocultos bajo el agua… todo se convierte en una trampa silenciosa.


Intentar usar un paraguas es casi absurdo. Una mano ocupada, el viento doblándolo o rompiéndolo, y menos control del bastón o del brazo con el que nos guiamos. Si lo usamos, perdemos estabilidad. Si no, acabamos empapados. No hay una opción buena, solo la menos mala. De hecho el mío se me rompió en plena lluvia y viento, se escuchó clac, y adiós paraguas.


La gente camina rápido, con prisa, esquivando la lluvia como puede. Pocos se dan cuenta de que nosotros necesitamos más espacio, más tiempo. Un empujón involuntario puede desorientar a Raquel por completo. A mí me puede hacer perder la referencia visual que aún conservo. No es falta de mala intención, es falta de conciencia. Ir caminando y que alguna persona te dé sin querer con el paraguas en la cara se convierte en lo más normal. La mochila de los Cupones, mojada y los pantalones mojados, todo el día de trabajo, un día duro.


En días como hoy, mi baja visión se nota más. No porque vea menos que otros días, sino porque el entorno deja de ayudar. Y en el caso de Raquel, la ciudad directamente se vuelve agresiva. La accesibilidad, ya de por sí frágil, desaparece cuando el clima empeora.


Cuando por fin llegamos a casa, no sentimos solo alivio. Sentimos cansancio. Un cansancio profundo, físico y mental. Porque no ha sido simplemente “un día de lluvia y viento”. Ha sido una sucesión constante de obstáculos, de decisiones, de tensión. Una demostración clara de que la autonomía de las personas con discapacidad visual no depende solo de nosotras, sino de cómo está pensado —y cuidado— el entorno.


Días como hoy recuerdan que la inclusión real no se nota cuando todo es fácil, sino cuando todo se complica. Y hoy, para muchas personas con baja visión y para personas ciegas como Raquel, la calle ha sido un lugar especialmente difícil de habitar.


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Invertir en fondos indexados: ventajas, riesgos y mi experiencia con Indexa Capital

 


En los últimos años, los fondos indexados se han convertido en una de las opciones favoritas de quienes buscan invertir de manera sencilla, diversificada y con bajos costes. Si estás pensando en dar tus primeros pasos en el mundo de la inversión a largo plazo, es muy probable que hayas oído hablar de ellos… y también de plataformas como Indexa Capital, que facilitan todo el proceso.


En este artículo te cuento qué son los fondos indexados, sus principales beneficios y contras, y cómo funciona Indexa Capital, una de las empresas pioneras en España en la gestión automatizada de carteras de inversión.





¿Qué son los fondos indexados?



Un fondo indexado es un tipo de fondo de inversión que replica un índice bursátil, como el S&P 500, el EuroStoxx 50 o el MSCI World. En lugar de intentar batir al mercado (como hacen los fondos de gestión activa), el objetivo de estos fondos es igualar el comportamiento del índice, con lo que se reducen los costes de gestión y, en muchos casos, se mejora la rentabilidad a largo plazo.





Beneficios de invertir en fondos indexados



  1. Bajos costes
    La gran ventaja de los fondos indexados son sus comisiones reducidas. Al no necesitar un gestor que elija en qué empresas invertir, los gastos de gestión son mucho más bajos que en los fondos tradicionales. Esto, a largo plazo, puede suponer una gran diferencia en la rentabilidad total.
  2. Diversificación automática
    Invirtiendo en un solo fondo indexado puedes estar expuesto a cientos o incluso miles de empresas. Así, reduces el riesgo de depender del rendimiento de una sola compañía o sector.
  3. Simplicidad y transparencia
    No hace falta seguir las noticias financieras cada día ni adivinar qué hará el mercado. Sabes perfectamente en qué estás invirtiendo y cómo se comporta tu fondo, porque simplemente sigue un índice conocido.
  4. Rentabilidad a largo plazo
    Numerosos estudios muestran que la mayoría de los fondos de gestión activa no logran superar al mercado a largo plazo. Los fondos indexados, al tener menos costes y una estrategia clara, suelen obtener mejores resultados de forma consistente con el paso de los años.






Contras de los fondos indexados



Por supuesto, no todo son ventajas. Antes de invertir, conviene tener en cuenta algunos riesgos y limitaciones:


  1. No protegen frente a caídas del mercado
    Si el índice baja, tu inversión también bajará. Los fondos indexados no intentan evitar las pérdidas en momentos de crisis; simplemente replican lo que haga el mercado.
  2. Falta de flexibilidad
    No puedes decidir qué empresas se incluyen o se excluyen del fondo. Estás invirtiendo en todo el índice, con lo bueno y lo malo.
  3. Paciencia y horizonte a largo plazo
    Los fondos indexados no son para ganar dinero rápido. Su filosofía se basa en la inversión a largo plazo, idealmente de varios años, para aprovechar la tendencia de crecimiento de los mercados globales.






¿Qué es Indexa Capital y por qué está ganando tanta popularidad?



Indexa Capital es una plataforma española de gestión automatizada (roboadvisor) que invierte por ti en carteras diversificadas de fondos indexados.

Tras responder unas preguntas sobre tu perfil de riesgo, Indexa crea una cartera adaptada a tus objetivos y gestiona automáticamente los reajustes, reinversiones y rebalanceos necesarios para mantener el rumbo.


Entre sus ventajas más destacables están:


  • Bajas comisiones: sus costes totales son de los más bajos del mercado, lo que permite obtener una mayor rentabilidad neta a largo plazo.
  • Gestión automática y profesional: no necesitas experiencia previa en inversión.
  • Diversificación global: tu dinero se reparte entre miles de empresas y bonos en todo el mundo.
  • Transparencia y control: puedes seguir en todo momento la evolución de tu cartera desde la web o la app.



Si te interesa probar la plataforma y quieres ahorrarte las comisiones de gestión durante el primer año (hasta 15.000 € invertidos esto puede cambiar ya que en otros momentos la cantidad fue menor, 10.000€), puedes hacerlo a través de este enlace de invitación de amigos de Indexa Capital:

👉 https://indexacapital.com/t/GaiIRn


De esta forma, tanto tú como la persona que te invita obtenéis beneficios en comisiones, lo cual es una excelente forma de empezar con ventaja.





Conclusión



Invertir en fondos indexados es una estrategia eficiente, sencilla y de bajo coste para quienes buscan hacer crecer su patrimonio de forma estable a largo plazo. No se trata de “hacerse rico rápido”, sino de aprovechar el poder del interés compuesto y la disciplina financiera.


Si decides dar el paso, hacerlo con una plataforma como Indexa Capital puede facilitarte enormemente el proceso, especialmente si eres principiante.

Y recuerda que, si te registras a través de este enlace de invitación 👉 https://indexacapital.com/t/GaiIRn, podrás ahorrarte comisiones el primer año y comenzar tu aventura inversora con un pequeño empujón extra.