¿No os pasa alguna vez que veis una película y, cuando termina, imagináis que sois el protagonista de la misma? Hoy he visto una película que no tiene superhéroes, una película con ya bastante tiempo; para algunos, incluso antigua: El club de los poetas muertos.
Siempre fui mal estudiante, sobre todo en lo relacionado con los idiomas. En concreto, la lengua española la suspendía casi siempre; la poesía no me hacía ni chispa de gracia. Hoy, después de ver esta película, voy a ponerme en la piel de un escritor y aquí dejo unos versos.
A pesar de no haber aprobado lengua en su momento, hoy en día sí me gusta escribir, sobre cualquier tema, sin nada en concreto. Al fin y al cabo, escribir.
Tres años pasaron volando desde que llegaste a mi vida, tres años que hicieron de pequeños caminos, grandes avenidas.
Tan frágil y tan pequeña, te llevaba entre mis brazos, y ahora me haces tan feliz cada vez que me das un abrazo.
Si algo te aflige, un nudo se instala en mi pecho, haces que crezca y me vuelva un hombre hecho, un hombre hecho de amor verdadero. Amanece un nuevo día y tu rostro es lo primero.
Una sonrisa ilumina la habitación, tus ojos se abren y cambia la estación, el invierno se marcha y da paso a la primavera, respiro y tu aroma fresco el alma entera me llena.